LOCURAS A LOS 50....
FIESTAS TEMÀTICAS.
Nunca pensè que a esa edad tambièn se hace locuras, locuras sanas, segùn yo...
Por cosas de la vida, lleguè a trabajar y vivir en Santiago, comuna La Florida, estaciòn Vicente Valdès, linda comuna.
Era una mujer de regiòn sureña, tranquila, dònde todo el mundo se "ubica", imposible salir de las normas y reglas, hasta que lleguè a la Capital de Chile, cuàl Carmela de San Rosendo vivì los primeros meses, perdièndome en Santiago, tomando metros y micros equivocadas, hasta que logrè tomar el ritmo de una gran capital.
Sola, què hacer en esa ciudad, obvio que quise hacer cosas divertidas y encontrar un grupo social con el cuál compartir, busquè cursos de bailes, salsa y tango, me metì a grupos como Tagged y Badoo, conocì hermosas personas,de ambos sexos y tambièn homosexuales.
Me encantaba bailar, en un grupo al cual entrè, llamado Solteras y Solteros, se hacían fiestas temáticas, lugar para ir sola o acompañada, debìas pertenecer al grupo, que me dijeron, empecé a concurrir a esas fiestas, muchas mujeres solas y hombres que ni se quitaban el anillo, en fin , era pasar bien un rato . Era de baile y conversar, no de beber alcohol hasta quedar inconsciente.
Tanta era mi pasiòn por asistir a dichos bailes, que ni cuenta me dì, que muchas veces hice el ridìculo con mis disfraces...jajajajajjaja.
La que màs recuerdo y me da risa ahora, es la fiesta de Hallowen, no encontrè nada mejor que ir vestida de "calabaza", si, un zapallo!!!!, un zapallo Hallowen, fui a patronato y busquè prendas acorde al tema, querìa ser un zapalllo femenino...
Me vestì con un hermoso vestido de gasa, de color naranjo, sin mangas, un sombrero lindo de Hallowen (como de bruja, naranjo), aquì la matè, unas medias verde hojas (patas de zapallo flaco),zapatos al tono, bajos por suerte y una cartera en forma de calabaza de color naranjo.
Me pintè los labios, perfume y salì a tomar el metro...siiiiiii!!!, el metro, nada de taxi, què loca màs ridìcula!!!!, por suerte era Santiago, apenas unos lolos me miraron con cara de nada, creo que en vez de calabaza, parecìa el Hada Campanita, por lo flaca...,lleguè a mi destino, creo que era en el centro de Santiago, estaba el local repleto de personas disfrazadas pero me sentì muy còmoda, al menos el ambiente me hizo sentir asì, bailè hasta que mis "ballerinas verdes" se arrugaron en mi piel, si, arrugaron, me quedaron sueltas (parece que no existìan pantys elasticadas). Lamento no tener fotos de esas situaciones, no se usaba celular para selfies ni llevè mi màquina fotogràfica (que vintage era).
Asì. con esa pinta, obvio que no conquistè a nadie, pero la pasè muy bien, retornè a mi depto, el Conserje sòlo saludò y nada comentò, creo que pasè muy piola esa vez.
Fue una linda locura, que al pasar los años, se recuerda con agrado.
Despùes hubo fiestas de las flores, Navidad, y otros temas,que no son tan graciosas.
INONCENTONTA!!!!
Asì defino èsta situaciòn, seguì en el afàn de buscar una pareja (estaba sola mucho rato), usè mis pàginas que funcionaban en esa època, para conocer personas, una de ellas fue la que me hizo despertar de mi inocencia pueblerina, conocì a un apuesto hombre, solvente (es decir, trabajaba), concertamos una cita (fatìdica para mì), supuestamente ibamos a tomar once "por ahì", me fue a buscar (mala desiciòn nuevamente), era de pelo cano, alto, no muy delgado (lo recuerdo como si fuera ayer, que horror!!!), usaba un abrigo azul largo, un bastòn de madera con una cabeza de un ave tallada, asì se veìa "fachoso", ni me preguntè si tenìa algùn problema mèdico por el bastòn, ibamos camino al lugar de reuniòn y me dice....ohhhh!!! olvide mis tarjetas y la mensa respondiò : "yo te presto", nunca lo habìa visto y ya le estaba prestando plata, èl se aprovechò y pidiò que "sacara una cantidad del cajero", despuès te "lo devuelvo"....tomamos once, pagò con mi plata snif, snif y muchos buaaaaaaaa!!!!!.
No quedò la cosa ahì, al dìa siguiente fui a trabajar y siguiò la estafa, mis colegas atendieron el llamado y lo mandaron a la punta del cerro y a mi me amenazò!!!!, fui a Carabineros, el de turno, tomò mi declaraciòn y despuès se atacò de la risa de mi situaciòn, no entendìa nada, yo muy afectada y èl muerto de la risa, me diò unos buenos consejos y aclarò que no era la forma de buscar compañìa.
Por supuesto, cada vez que veìa un bastòn parecido, me temblaban las cañuelas de miedo, pero el susto pasò y seguì en mis andanzas.
Cosas que pasan en la vida, o nò????.
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